Aprender a solucionar problemas

1-Identifica el problema

Es fundamental que definas el problema en términos precisos si quieres tomar la mejor opción para resolverlo y tomar soluciones que se adecuen a él.

Si un médico sabe qué enfermedad específica tiene su paciente, podrá darle el medicamento que la cura, aunque si no sabe qué enfermedad es, tendrá miles de medicamentos a elegir. Es lo mismo con el problema y su solución.

  • Empieza preguntándote concretamente. Por ejemplo, en el caso de alguien que se siente descontento por acudir diariamente al trabajo:
  • ¿Qué es lo que no me gusta de mi trabajo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿En qué momentos de mi trabajo no me siento bien? ¿Qué cosas si me gustan de mi trabajo? ¿Cuáles son mis pensamientos en esos momentos? ¿Cómo me puedo sentir mejor?
  • Deberás llegar a afirmaciones claras como: “No me gusta mi trabajo cuando mi jefe me habla de forma agresiva”.
  • Obtén información del problema, basada en hechos y descrita concretamente
  • Clarifícalo de forma que sea un problema objetivo ya que puedes tener ideas irracionales que no se corresponden con la realidad. Puede que alguien considere que es un problema el estar pasado de peso o que su pareja no le preste atención y que eso no se corresponda con la realidad.
  • ¿Qué es lo más importante a resolver? Si por ejemplo consideras que tienes problemas al hablar en público. ¿Es el tono de voz? ¿Te pones nervioso y no sabes qué decir? ¿Tienes pensamientos negativos? ¿Qué favorece la aparición del problema?

2-Busca soluciones

Al buscar soluciones, sigue estos principios:

  • Actúa de forma diferente: si intentas resolver el problema de la misma forma y observas que no da resultados, lo mejor es cambiar y probar otras formas de resolverlo.
  • Líbrate de lo convencional: un problema puede ser resuelto de muchas formas y la mejor no tiene por qué ser la que has aprendido por tradición.
  • Brainstorming: lanza todas las ideas que se te ocurran. Piensa en todas las opciones que se te ocurran y no las evalúes. Si lo haces, será un pretexto para abandonar o evitar el problema. Aquí es importante mostrarse fuerte y no dejarse influenciar en el caso de que alguien nos diga frases como “eso no va a funcionar”.
  • Pide ayuda: si tras un tiempo prudencial no obtienes ninguna alternativa, puedes pedir ayuda a alguna persona cercana o a un profesional.

Si has generado pocas alternativas, tomate tu tiempo y puedes:

  • Observar qué acciones han tomado personas en situaciones similares a la tuya.
  • Combinar nuevas alternativas y crear una nueva.
  • Cada alternativa puede ser dividida en comportamientos específicos.

¿Qué has hecho en situaciones parecidas?

3-Toma de decisiones

Una vez tienes todas las soluciones que se te han ocurrido, las evaluarás y tomarás una decisión, eligiendo la más viable y la que más beneficios te dé.

Para saber que opción elegir de todas las alternativas que has generado, te puedes fijar en los siguientes criterios:

  • La alternativa que en mayor grado resuelva el problema
  • La alternativa que menor esfuerzo y menos tiempo requiera
  • La que mejor te provoque a ti y a los demás.

También ten en cuenta que no tienes que limitarte a una simple solución y puedes escoger dos o a una combinación de dos o tres.

4-Acción y resultados

Este paso es la realización de la acción concreta y es recomendable tener en cuenta los siguientes puntos:

  • En algunos casos, habrás elegido una alternativa en la cual necesitarás entrenarte. Si por ejemplo tu problema es que el trabajo no te hace feliz y has tomado la alternativa de iniciar un negocio, pero no tienes experiencia y no sabes cómo, deberás formarte antes de tomar acción. También puedes tomar acción y aprender por tu cuenta aunque esta última opción no es aplicable en todos los casos.
  • Obsérvate mientras realizas la acción, esto te servirá para ir corrigiendo lo que consideres que se puede mejorar y hacerlo distinto en el futuro.
  • Evaluación: cuando la acción que lleva a la solución del problema haya terminado, deberás evaluar tú mismo los resultados. Si consideras que has cometido algún error, debes determinar cuál es y corregirlo con otra acción. Si lo has realizado todo bien, es recomendable que te des un premio (o autorefuerzo) para consolidar esa forma de comportamiento.
  • El premio o autorefuerzo es fundamental para que establezcas esa forma de tomar soluciones como permanente en tu comportamiento. Lo puedes hacer con halagos hacia ti mismo (por ejemplo “lo he hecho muy bien, que bien lo he hecho, estoy orgulloso de mi mismo”) o con recompensas exteriores como una buena cena o una salida al cine.

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